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Una de las cuestiones más difundidas a nivel
popular tras el hallazgo de los manuscritos del Mar Muerto fue si Jesús había
sido o no esenio. La pasión del descubrimiento llevó en los primeros momentos
a las más peregrinas conclusiones, mas una vez superada la euforia, serenados
los ánimos y estudiados en profundidad y con sosiego los textos, se ha llegado
a conseguir resultados sobrios y equilibrados que demuestran patentes
afinidades entre Jesús y el «Maestro de Justicia» de los textos de Qumrán,
pero también notables discrepancias entre uno y otro.
De lo que no cabe la menor duda es que el
Nazareno tuvo que tener conocimiento de la existencia y de las doctrinas de la
comunidad del desierto...
Los investigadores han considerado que los
paralelismos entre Jesús y el Maestro de Justicia son innegables, pero no más
que los que existen entre dos líderes carismáticos de grupos que pertenecen al
mismo ámbito cultural. Ambos creyeron tener (...) y ambos se consideraron
facultados por (...) para interpretar la Ley de manera normativa entre sus
discípulos.
Mas junto a estas semejanzas de carácter
general, las desemejanzas son notables. Jesús, al menos en los últimos días de
su vida (...) que no se conoce en el caso del Maestro de Justicia. Las fuentes
relativas a Jesús informan quién era, su origen, etc.; en el caso del Maestro
de Justicia las fuentes que le aluden guardan sobre él el más escrupuloso
secreto. Jesús organizó en torno a sí una comunidad exotérica que deambulaba
de pueblo en pueblo para ser “la sal” y “la luz del mundo” en un intento de
subvertir la sociedad que rechazaban tal cual era, pero sin complejo alguno
para (...); en tanto que el Maestro de Justicia estableció en las
inmediaciones de la apartada ribera occidental del Mar Muerto un grupo
estrictamente esotérico a fin de vivir aislados del mundo al que también
rechazaban, incluidos los personajes impuros con los que Jesús habitualmente
se mezclaba (cf. 1 QS 5,14-16).
Es cierto que ambas comunidades tenían
conciencia de que la consumación del reino de Dios era una realidad
inminente, que esta consumación suponía (...) y ambas tenían una
interpretación radicalmente dualista de la existencia. También las
prevenciones contra las riquezas son una constante en ambas comunidades...
Pero estas similitudes genéricas no logran
encubrir las notables discrepancias que se refieren especialmente al estilo de
vida y a las normas de pureza (...) En vez de expulsar del grupo a los que
violaban las exigencias rituales como ocurría en la comunidad del Mar Muerto,
el Nazareno acogía a todos los que por uno u otro motivo eran rechazados. En
esta ausencia de discriminación...
En todos aquellos pasajes en los que Jesús
aparece rechazando las normas de pureza ritual como normativa sine qua non
se alcanza la salvación (cf. Mc 7,14-23) se opone frontalmente a los
modelos reivindicados por el grupo de Qumrán. Según estos textos el Nazareno
no se preocupaba por los ayunos prescritos por la tradición ni tenía especial
cuidado con las comidas, hasta el punto de ser tachado de «glotón y
bebedor» (cf. Lc 7,34/Mt 11,19), censuras que vienen a
desmentir la tradicional imagen de un Jesús grave y circunspecto que
contrariamente consideraba el presente tiempo de gozo (cf. Mt 9,14-15
par). Pues bien, este modo de vida sería impensable para un esenio qumranita
siempre preocupado por la frugalidad y las continuas reglas de pureza ritual.
Tampoco mostraba especial cuidado con (...), pues si Jesús estaba dispuesto a
violar el shabat por salvar una simple acémila caída a un pozo (cf.
Lc 14,5; Mt 12,11), un esenio sacrificaría a la bestia antes que
quebrantar el precepto sabático (cf. CD 11,13-14).
En consecuencia, si hay alguien totalmente
ajeno a la vida de Qumrán (...). Y, es más, su actitud hacia los sectarios del
Mar Muerto debió ser...
Hoy por hoy, cuando los principales
manuscritos de Qumrán han sido estudiados en su práctica totalidad (...), a
pesar de las afinidades existentes, que no tienen otra explicación...
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