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¿Sabe que, según los datos aportados por
los evangelistas, Jesús no pudo nacer en el año 1?
¿Sabe que las referencias evangélicas,
donde se afirma que Jesús nació en Belén, no tienen ningún fundamento
histórico?
¿Sabe que los Evangelios hablan con toda
naturalidad de los hermanos y hermanas de Jesús?
¿Sabe que la familia de Jesús, incluida
su madre, no estaba conforme con su actividad pública?
¿Sabe realmente cómo inició Jesús su vida
pública?
¿Tienen algún fundamento los que afirman
que Jesús era esenio?
¿Sabe que las mujeres ocuparon un lugar
muy destacado en la vida y mensaje de Jesús?
¿Sabe que no hay testimonio alguno en los
Evangelios que permita afirmar que Jesús era célibe?
¿Sabe qué significaba ser Mesías de
Israel?
¿Sabe que el Mesías de Israel no tenía
que ser necesariamente un mesías guerrero?
¿Sabe qué era el Reino de los Cielos?
¿Cree que los cristianos entienden la
petición del Padrenuestro: "venga tu Reino"?
¿Son históricos todos los milagros
atribuidos al Nazareno?
¿Sabe que Jesús fue el azote que fustigó
a los dirigentes político-religiosos, a los notables de la sociedad, a los
corruptos y a los hipócritas en general?
¿Sabe que según los Evangelios, durante
los días que Jesús permaneció en Jerusalén, adoptó todo tipo de precauciones
para evitar ser detenido, como el uso de contraseñas y contactos secretos?
¿Sabe que la imagen que transmiten los
Evangelios de Poncio Pilato tratando de salvar a Jesús no tiene
correspondencia con los datos aportados por las fuentes históricas sobre este
prefecto romano?
¿Sabe que las relaciones entre las
distintas primitivas comunidades cristianas no fueron tan idílicas como se ha
querido hacer creer?
¿Sabe que existen testimonios de algunas
primitivas comunidades cristianas que identifican al Anticristo con un
destacado personaje del Nuevo Testamento?
Éstas y otras muchas cuestiones son abordadas en la obra
Jesús de Nazaret. ¡Elâ(h)î, Elâ(h)î!, ¿lema
shebaqtanî? Parte de ellas tienen respuesta con un alto grado de
certeza histórica. Otras, sin embargo, no pueden ser contestadas; pero entre
ambos extremos también las hay que permiten aventurar, con cierta garantía, lo
que pudo haber sucedido en la vida de ese galileo conocido como Jesús el de
Nazaret. |