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En el contexto de la Palestina del siglo I
Jesús era un sanador carismático que invocaba a la divinidad para la práctica
de su actividad sanadora y exorcista al margen del rito oficial establecido (cf.
Lc 11,20), lo que motivó las acusaciones de hechicero y endemoniado que
le hacen precisamente los representantes del rito oficial (cf. Mc 3,22
par). Pero, ¿a qué tipo de milagros debía Jesús su fama de taumaturgo (...)?
Según las fuentes, su fama como hacedor de milagros era debida...
En los escritos bíblicos más primitivos la
enfermedad era considerada (...) Más tarde, desde el siglo II a.C. al I d.C.,
se aprecia en los documentos un cambio de mentalidad. La enfermedad se asocia
ahora a la acción de los demonios (...) de ahí que algunas sanaciones las
resuelva el Nazareno mediante el exorcismo...
Las historias evangélicas de exorcismos tratan
de la liberación de los endemoniados del poder maléfico de Satanás. Estos
relatos son característicos de las fuentes más antiguas: Q y Marcos,
si se exceptúa el caso de la mujer encorvada de Lucas 13,10-13. Los
sinópticos (Marcos, Mateo y Lucas) recogen la creencia
generalizada en los demonios...
Únicamente hay dos historias de exorcismos
típicos en los Evangelios: Marcos 1,23-26 par y 5,1-13 par. Ahora bien,
como se creía que la enfermedad estaba causada por la posesión de demonios,
algunos relatos de sanaciones describen también prácticas exorcistas. Tal es
el caso de (...) Pero contrariamente a lo que algunos autores católicos han
hecho creer al afirmar que la posesión diabólica es una manifestación del
castigo por los pecados, los sinópticos no relacionan al endemoniado con el
pecado. Esta falsa creencia dio origen a que María Magdalena fuera tenida por
gran pecadora, porque de ella había expulsado Jesús nada menos que siete
demonios. Pero en la actualidad no se relaciona la posesión con el pecado,
sino más bien con la manifestación de una grave enfermedad.
Por consiguiente, ¿qué se entiende por
endemoniado? Hoy, en la sociedad occidental, se admite en amplios sectores la
posesión diabólica, pero los más racionalistas han explicado esta anomalía
como una manifestación propia de enfermos nerviosos y mentales con
alteraciones neuróticas profundas, histerias y esquizofrenias. Ni que decir
tiene que esta opinión no es compartida por los sectores católicos más
conservadores, que distinguen al enfermo mental del endemoniado por la
aversión que éste manifiesta a lo sagrado, muy particularmente al sacerdote, y
por presentar toda una fenomenología que le caracteriza: su cuerpo adoptará
posiciones ridículas y extravagantes, realizará actividades no aprendidas,
emitirá voces extrañas, hablará lenguas desconocidas, se suspenderá en el
aire, moverá objetos a distancia, leerá el pensamiento, etc. Mas una pequeña
objeción puede hacerse a los que caracterizan a los endemoniados del modo
descrito, y es que ninguno de los posesos evangélicos muestra dicha
fenomenología. En los Evangelios encontramos a un poseso (...) Aquí, como
el lector podrá comprobar, todos los supuestos endemoniados están
caracterizados como (...) pero ninguno manifiesta fenómenos de (...) tal como
la literatura y el cine erróneamente han popularizado.
En consecuencia, el endemoniado de los
Evangelios, a la luz de la ciencia, es (...) En un ambiente de opresión y
miseria es usual que se intensifique en la gente sencilla el temor a los
demonios, estando especialmente predispuestas las personas que muestran
particulares costumbres, tradiciones y supersticiones culturales (...) lo que
se traduce en la manifestación de (...) Todas estas incidencias concurrían en
la Galilea del siglo I...
El caso más evidente en el que se puede
diagnosticar con precisión la enfermedad que se confunde con la posesión
diabólica es el de (...) Se describe aquí a un (...) Estos síntomas han sido
reconocidos universalmente por la Medicina como indicativos de...
Para poder llevar a cabo Jesús sus sanaciones
y exorcismos le era imprescindible (...) tal como la Medicina ha demostrado
mediante la utilización de los llamados medicamentos...
Es por ello que la crítica bíblica
independiente sólo considera auténticos (...) en los que el gran magnetismo de
la personalidad de Jesús y su gran fuerza psíquica, en unión de (...)
resultaban determinantes. Así, cuando su discípulo Pedro se encuentra
en casa...
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